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Cómo los chakras nos pueden ayudar a vivir en armonía


Si estos puntos energéticos tuvieran un desarrollo similar, podríamos estar más cerca de vivir en equilibrio.

Por Julian Bonelli*

Somos un alma, y tenemos un cuerpo. Y en la interacción que hay entre ese aspecto más sutil y la parte física tiene que haber un degradé de energía. Para que nuestras emociones, pensamientos, interactúen con nuestro aspecto físico tiene que haber una unión energética.

A las emociones y a los pensamientos no los podemos ver, pero las energías de estos interactúan entre sí e interactúan con el cuerpo físico a través de los chakras.

Los chakras son como unos puntos energéticos que se encargan del equilibrio de nuestro cuerpo y mente, creando una conexión entre nuestras partes.

Los chakras que se relacionan con lo físico los encontramos del plexo hacia abajo (de la unión de las costillas para abajo) y los chakras que tienen que ver con las emociones se ubican en el plexo y corazón. Hay chakras que son mentales, de los pensamientos, y se ubican en garganta, frente y parte superior de la cabeza.

Existe un degradé de las energías, de las más sutiles a las más densas desde la parte superior del cuerpo, hacia abajo. Lo más sutil es lo que se acerca al espíritu, al alma, y lo más denso es lo que se acerca al cuerpo físico.

Entonces, cuando sentimos una emoción, ya sea fea o linda, la pueda sentir en todo el cuerpo. Debe haber una comunicación entre esa energía emocional y mi cuerpo físico.

Cuando tenemos un pensamiento que nos entusiasma, se genera una corriente de energía y vitalidad que recorre todo el cuerpo. Esa es la función de los chakras: el intercambio de energía entre el interior y exterior, y también entre mente, emociones y cuerpo físico.

Los chakras pueden ayudarnos a vivir en armonía

La armonía del ser humano se logra con chakras del mismo tamaño. Al igual que los músculos, cuanto más se usa un aspecto – emocional, el mental, o el físico- más desarrollado estarán esos chakras que se relacionan a ese aspecto. Entonces, más allá de las tendencias que cada uno trae, siempre es bueno que haya un equilibrio entre cantidad de energía emocional, mental y física.

Las personas demasiado mentales, tienen chakras mentales más desarrollados que los emocionales, más allá de lo circunstancial. Es decir, pueden en algún momento cambiar esas condiciones de desarrollo, y algunos chakras se expanden, se alteran, pero luego vuelven a su condición más habitual de acuerdo a las características de la persona, según sus últimos años de vida.

Por ejemplo, la persona muy enamorada, se dice que no piensa mucho, que anda como “en el aire”, que le da lo mismo todo. Esto desde el punto de vista de los chakras se interpreta que tiene los chakras emocionales expandidos, y chakras mentales muy chiquitos.

Por el contrario, una persona extremadamente mental sería calculadora, racional, no demostrativa emocionalmente. Entonces decimos que sus chakras mentales están más desarrollados, o momentáneamente más grandes que los emocionales.

¿Cómo sabemos cómo están nuestros chakras?

Si sentimos dolor, o molestia física, podemos decir que los chakras relacionados con lo físico no están momentáneamente desarrollados. Es decir, nuestros chakras del ombligo, el básico y el sexual están débiles, trabados o bloqueados.

Si esto sucede podemos darnos cuenta si alguna parte de nuestro cuerpo no está bien. Hay situaciones mentales o emocionales que pueden afectar el cuerpo físico.

Si nos cuesta expresar una emoción, conectar con las personas, percibir el sentimiento del otro, sentir compasión, si nos da igual lo que le pasa al otro, obviamente los chakras emocionales no están bien. Y si sucede el otro extremo, entonces tampoco estamos en equilibrio.

Como dice la frase “ningún extremo es bueno”, lo ideal es encontrar el centro, el equilibrio. Vivir en armonía es la situación ideal.

Por todo esto, es tan importante poner en práctica ejercicios para identificar cómo estamos, y a través de la meditación, con visualizaciones, poder promover activamente el equilibrio y la armonía.

En nuestros programas de Simple&Real trabajamos estos aspectos, fundamentalmente en el que llamamos “21 días de crecimiento personal”, para lograr ese estado de plenitud que todos buscamos.

*Instructor en meditación del equipo de Simple&Real, maestro reikista y sanador pránico.