Manejá tu estrés, no dejes que él te maneje a vos.


Cualquier estresor, en una dosis corta y moderada, no tiene porqué ser perjudicial. Solo debemos aprender a gestionar.

El estrés es una sensación de tensión física o emocional generada por el organismo para afrontar una situación  amenazante. En agudo nos mantiene vivos, en cronicidad nos mata. Qué dicotomía ¿verdad?

Y así vivimos, con extremos y polos. Por eso debemos estar preparados para afrontar el estrés, pero es clave también prepararnos y aprender a desestresarnos.

Ante la percepción de estrés nuestro hipotálamo, en el cerebro, genera liberación de cortisol y otras hormonas desde las glándulas suprarrenales. Esto activa el sistema nervioso simpático con aumento de la presión arterial, de la frecuencia cardíaca, del flujo de sangre hacia el corazón y los músculos, preparando al organismo para la acción. Todo esto demanda gran cantidad de energía. Y luego el sistema nervioso parasimpático debe entrar en acción para, de alguna manera: bajar un cambio.

Cualquier estímulo generador de estrés, es decir, estresor, en una dosis corta y moderada, no tiene porqué ser perjudicial. Se llama hormesis al proceso por el cual la exposición a una dosis baja de un agente que es dañino a dosis altas, induce una respuesta adaptativa con un efecto benéfico en el organismo. Entonces, de eso se trata: prender-apagar; activar-relajar para mantenernos saludables. Porque ese cortisol es necesario, tiene su propio ciclo circadiano, con su pico de liberación a las 8 AM, y nos mantiene vivos.

Y si ya la vida misma nos trae día a día el estresor (prender, encender, activar, despertar, iniciar, enviar, responder…) el trabajo, los quehaceres domésticos, la situación económica, las fechas límite, la familia, el exceso de información y tecnología, noticias chatarra, enfermedad de un ser querido; todo esto genera agobio y ansiedad. Todo esto si bien es normal, debemos tener la capacidad de ponerle fin, adquiriendo herramientas desestresantes. Y para ello, tenemos mil opciones, que deberíamos incorporar como hábitos. Por ejemplo: yoga, meditación, mindfulness,  hobbies, lectura, caminatas, aire libre, grounding (caminar descalzos tomando contacto con la tierra) y también conocer y poder hacer uso de distintos adaptógenos, que son sustancias naturales que ayudan al organismo a manejar los síntomas del estrés, mejorando la forma y el rendimiento físico e intelectual.

Todo con la única finalidad de mantenernos sanos, no llegar tarde, no enfermar cuando ya no encontramos en la etapa última del estrés: la fatiga adrenal. Ésta aparece cuando ya después de un largo tiempo de soportar el estrés, nuestra glándula suprarrenal decae en la producción y liberación de cortisol.

Te invitamos a conocer nuestros programas de cambios de hábitos, para re-encontrar la salud.

Simple&Real está conformado por un equipo multidisciplinario dispuesto a darte las herramientas para lograr tus metas en este 2022.