Porqué se da el consumismo desmedido


¿Consumimos ultraprocesados por falta de tiempo? o ¿por mala administración de nuestro tiempo?

Nos quejamos de la oferta chatarra en productos alimenticios, de noticias negativas, del consumismo masivo y sin control, de la mala distribución de recursos, en fin…la lista puede tener 10 páginas o más.


¿Pero acaso no nos ofrecen lo que pedimos? Es así como toda la oferta del mercado está estudiada minuciosamente, destinada a satisfacer la demanda de la masa.


La publicidad engañosa está a la orden del día, ¿Pero acaso no nos resulta más fácil dejarnos engañar? ¿No nos resulta más fácil decir que compramos ultraprocesados por falta de tiempo, en vez de admitir que administramos mal nuestro tiempo? La situación no es extraña. Pedimos azúcar y ultraprocesados, por eso tenemos tantos fast food. Pedimos series y TV barata, por eso nada instructivo puede salir de una pantalla de TV. Pedimos distensión y facilismo, y eso nos dan.


Muchas de las decisiones que nos han llevado a elegir de esa forma están condicionadas por las enérgicas acciones de buena parte de la industria, cuyo fin último no es la salud y el bienestar, lógicamente, sino la obtención de beneficios económicos.

En primer lugar, para poder hacer una elección verdaderamente libre, es necesario contar con conocimientos, es decir, saber qué opciones existen, cuáles son las más adecuadas y qué repercusiones pueden tener nuestras decisiones. Lamentablemente, los conocimientos de la mayor parte de la población no solo son insuficientes, sino que además son erróneos. Suele pensarse por ejemplo que es imprescindible desayunar leche con chocolate, infusiones con azúcar, pan o harinas, cuando en realidad no existe evidencia científica que respalde tal cosa, sino, al contrario. Este tipo de consejos infundados, que a menudo son impulsados por determinados sectores de la industria alimentaria, nos llevan a elegir alimentos que se adapten a ese esquema cerrado, obviando el resto de opciones. Así, nos sentimos libres porque podemos elegir entre cincuenta tipos de galletas, pensando incluso que son saludables, sin caer en la cuenta de que podríamos optar por un millón de alimentos mejores para nuestra salud, como por ejemplo un puñado de frutos secos, frutas, verduras, etc.

Nuestros hijos están expuestos a tanta chatarra por nuestra mala elección en la demanda, por “dejarlo a la deriva”.

Como adultos que somos, tenemos la obligación y el deber para con nuestros hijos de informarnos y ayudarles a elegir mejor de lo que nosotros lo hicimos, a marcarles el camino y darles los recursos y las herramientas -que quizás no tuvimos nosotros de niños o no supimos aprovechar-, de subir la vara y exigir a los distintos tipos de industrias, calidad antes que cantidad.

Debemos dejar de quejarnos y tomar la posta en ser parte del cambio de calidad de la demanda. Hasta que no se logre esto, hasta que no cambiemos nuestras preferencias la oferta seguirá siendo basura.
Para conseguirlo se hace necesario mejorar la educación y aumentar la concientización de toda la sociedad, incentivar el consumo saludable y responsable -con medidas impositivas, campañas promocionales y fomento de la disponibilidad- y desincentivar el consumo de productos insanos -en todo tipo de industrias-.

Desde Simple & Real te proponemos que sigamos reflexionando juntos sobre la responsabilidad que tenemos como consumidores, y si te interesa aprender más te invitamos a sumarte a nuestros programas para seguir creciendo juntos.