¿Engordamos porque comemos mucho?


Vivimos emocionalmente buscando el placer, y nuestro cerebro racional está para poner los límites.

Debemos hallar el equilibrio entre el placer emocional y los límites racionales, haciendo una elección racional, indudablemente, mejoraremos nuestro campo emocional. Elección racional de lo que comemos, miramos, leemos, escuchamos, decimos, hacemos.

En la ingesta de alimentos existe un protagonista crucial que es el control hedonista, es decir, el placer. Esto es lo que nos lleva a escoger qué comemos pero también a obviar las señales de saciedad del hipotálamo y hacer un hueco para el postre. Pensemos en las comidas y cenas sociales; ¿No es cierto que, aunque nos sintamos muy llenos, siempre hay lugar para una porción de torta o una bocha de helado?

Sabemos que la comida puede ser un medio para intentar compensar nuestras emociones. Por eso, cuando nos sentimos solos, tristes, ansiosos o nerviosos, no es extraño que intentemos aliviar estas sensaciones comiendo. En tales situaciones, además, no solemos escoger ensalada de verduras. Es más probable que los productos elegidos sean más similares a chocolate, helados o postres industriales. Por si fuera poco, éstos activan con mayor intensidad nuestro centro de recompensa, conduciendonos a comer incluso cuando estamos satisfechos. La interacción entre los sistemas hedónico y homeostático es una de las razones por las que a veces nos cuesta tanto controlar cuándo, cuánto y qué comemos y eso genera un desequilibrio hormonal.

Muchas veces los desequilibrios hormonales que se producen en nuestro organismo son una de las principales causas del aumento de peso. Los desequilibrios hormonales están muy ligados al sobrepeso y a la obesidad. A veces, porque son la causa y otras la consecuencia. Es decir, no engordamos porque comemos, sino que COMEMOS PORQUE ENGORDAMOS.
Primero acontece el disbalance hormonal, al ingerir alimentos ultraprocesados compulsivamente –adicción- lo que nos lleva a elevar o cambiar nuestro set point –punto de seteo del peso corporal-

Una vez elevado el set point de peso corporal, nuestras hormonas tratan de mantenerlo ahí elevado, y por eso se reestructura el circuito hambre- saciedad – a través de las diferentes vías neuroendocrinas que mantienen el peso: elevado obviamente.

Estos desequilibrios hormonales dan como resultado una serie de problemas y enfermedades de suma importancia. Destacan el hipotiroidismo, el síndrome de Cushing, diabetes tipo 2 o la falta de la hormona del crecimiento. Igual la solución -o el problema- estaba en lo que comías. Porque un desequilibrio hormonal puede estar contribuyendo o incluso causando un problema de salud y éste podría arreglarse con una buena alimentación.

Por eso todo cambio de hábitos lleva primero a sacar la adicción, lograr un equilibrio emocional, para tomar decisiones racionales y después de un largo tiempo generar un cambio sostenido en el sistema neuroendocrino que lleve a resetear nuestro PUNTO CERO del circuito hambre-saciedad para que el equilibrio lleve en pendiente ahora a bajar de peso, buscar el peso estable, el del equilibrio: un peso bajo.
No en vano la frase: todo sistema tiende al equilibrio. Así mismo nuestro sistema celular, químico, eléctrico, hormonal, neuronal y emocional tiende o busca un equilibrio.

Démosle entonces a nuestro sistema: cuerpo, mente y espíritu, la materia prima adecuada para alcanzarlo.

Desde Simple & Real, te proponemos ayudarte con nuestros programas para que puedas lograr equilibrar tu sistema y así conseguir tu bienestar físico y emocional.